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Relato: Happy Valley

Era una mañana maravillosa en Happy Valley, ese lugar espléndido en el que sus habitantes tenían todo lo que podían desear, se palpaba la felicidad y los sueños se hacían realidad. Esa mañana la calle desprendía un agradable olor a café mezclado con el suave perfume de las flores de los jardines bien cuidados.


Chuck, que era así como le llamaban sus amigos y posiblemente él a sí mismo, porque aunque le gustaba más Charlie nunca se atrevió a decírselo a nadie, se levantó con una sonrisa en la cara como cada mañana. Aunque estaba prohibido apagar a los pareados Chucky lo estaba, a veces Chuck se permitía apagarlo por las noches para descansar un poco del continuo ruido en su cabeza. Pero estaba vez algo iba mal, intentó encenderlo por voz desde la cama pero no respondía, se acercó y…se fijó en la parte frontal de Chucky, estaba destrozada, como si le hubieran golpeado con un bate o algo así, con saña y mucha fuerza. Se apresuró a mirarse en el espejo, tenía dolor de cabeza como de resaca y entonces se dio cuenta de que él también había sido golpeado. No recordaba nada. De hecho, no recordaba nada de las últimas 48 horas y Chucky no funcionaba para recordarlo por él. Desde la central de NetCorp no tardarían mucho en darse cuenta y no sabía cómo podían reaccionar ante este escenario. 

Tenía que darse prisa, conocía a alguien que le podría ayudar a recordar con ayuda de la placa madre de Chucky, donde se alojaban las grabaciones de todo lo que ocurría a su alrededor y así seguro que todo se arreglaría. No podía intentar reproducir la placa en casa porque en un plis plas tendría a los drones de seguridad de NetCorp en su puerta.

No concebía la vida sin Chucky, desde que nacieron estaban juntos, el solo pensamiento de salir a la calle sin él le atemorizaba, además de ser peligroso y también ilegal. Por dentro de las entrañas mecánicas de Chucky divisó su panel funcional, nunca lo había visto, había oído que cada pareado tenía una placa distintiva, que hacía honor al vínculo con el humano, al fondo de Chucky vio una cosa que brillaba, su placa era lustrosa  y colorida, no era muy grande así que podría esconderla fácilmente, pero no el hecho de que Chucky estuviera destrozado.

Conocía a alguien en el Sector V, era el anexo a Happy Valley, las entrañas que lo hacían funcionar. En el Sector V aunque se regían por las mismas normas que Happy Valley, las autoridades eran un poco más flexibles, hacían la vista gorda con según qué cosas, la razon posiblemente radicaba en el hecho de que estaban obligados a trabajar para Happy Valley por eso les daban un poco de rienda suelta y así de paso evitaban revueltas innecesarias. Pero, cómo iba llegar hasta allí…No podía salir sin su unidad pareada, todo el mundo lo vería y llamaría la atención de cualquier dron de vigilancia, aunque si no salía del perímetro de su casa sí que le estaba permitido, aunque no bien visto, por supuesto.

Tenía que pensar en algo rápido, pronto llegaría la hora de ir al trabajo y ya había gastado todos los días libres que tenía, además si alegaba enfermedad vendría un androide sanitario a picarle a la puerta y comprobarlo y eso es lo último que necesitaba.

Alguna vez había ido al Sector V, más de una vez, quizá una vez por mes, allí iba a lo que iba la mayoría de la gente de Happy Valley cuando quiere pasarlo bien. Era el lugar donde se podían adquirir sustancias ilegales, información o sexo por créditos, entre otras cosas. De vez en cuando le gustaba probar alguna cosa nueva y allí había alguien que le proporcionaba lo que necesitaba sin hacer preguntas por una cantidad moderada de créditos. Pero siempre había llegado al Sector V de forma legal, pasando por la aduana y declarando todo a la entrada y a la salida.


-Piensa Chuck, piensa, -no estaba acostumbrado a tomar decisiones, para eso estaban los pareados. Sin embargo, Chuck sí tenía buena memoria, en algún lugar de Sector V había visto un plano, le llamó la atención porque era antiguo, representaba Happy Valley con su ordenada urbanización, sus parques, sus espacios de recreo y por debajo todo el engranaje que controlaban los habitantes del Sector V, que incluía alcantarillado, redes eléctricas y electrónicas, tuberías de agua, mecanismos para el transporte automático, el sistema de desechos, todo situado en la parte más profunda de Happy Valley. Tenía que llegar hasta allí, el alcantarillado probablemente era lo más seguro para llegar al Sector V…

Echaba de menos a Chucky en estos momentos, a pesar de que algunas personas trataban a los pareados como a máquinas, Chucky era su mejor amigo, tenía un gran sentido del humor y siempre estaba a su lado, seguro que él sabría qué hacer. Eso es, tenía que pensar en cómo lo haría Chucky, cómo llegaría él hasta las alcantarillas.

Se vengaría de quien les había hecho esto, masculló , y como no tenía a Chucky para inhibir sus emociones le invadió una enorme sensación de desesperación seguida de rabia como nunca antes lo había sentido, aunque tenía ganas de empezar a dar golpes y destrozarlo todo, aquel sentimiento lo impulsó hacia la acción. 

Desde la ventana, sin que nadie le viera, visualizó la calle, era muy temprano y no había mucha gente. Bajó a tirar la basura, la rampa que la recogía por debajo del cubo, no le pareció la mejor opción de escape, volvió por el jardín trasero y pensó en el desagüe de la piscina pero era demasiado estrecho, entonces se acordó de aquella vez que tuvieron que cambiarle el baño del sótano, el desagüe era pequeño pero estaba directamente conectado al sistema de subterráneo, seguro que no estaba lleno del todo de agua y posiblemente en la salida sería lo suficientemente grande para poder albergar a una persona, tenía que intentarlo. Bajó corriendo al baño del sótano, tendría que destrozar el suelo para ver hacia dónde se dirigía la tubería, por suerte el sótano estaba insonorizado, tiempo atrás Chuck se propuso instalar un home cinema, pero nunca terminó el proyecto. Cogió la primera herramienta de hierro que encontró y empezó a picar el cemento del baño, tendría que ser rápido, se acercaba su hora de ir al trabajo y sino salía de casa llamaría la atención. Tras un esfuerzo titánico, la fuerza bruta normalmente corría por cuenta de Chucky, consiguió seguir la tubería hasta una pared; entonces se desesperó, aquello iba a ser imposible, se acabó, no podría atravesar un muro, empezó a golpear la pared frenéticamente con frustración con la sorpresa de que el sonido que desprendían sus golpes era hueco, o allí estaba la entrada o la pared era de madera así que podría lograrlo. Efectivamente la tubería subía por la pared hasta la mitad de ella, en ese punto se hallaba la tubería principal, que no era muy grande pero lo suficiente para que cupiera Chuck a gatas, una agradable sensación de euforia invadió su cuerpo. Esperaba que no hubiera muchas ramificaciones en las tuberías en el subsuelo de Happy Valley, sino se perdería antes de llegar al Sector V.


El viaje por la alcantarilla fue arduo y penoso y acabó con una costilla rota y varios cortes y suciedad infinita. Ruidos y sombras lo persiguieron en todo su trayecto por las plataformas metálicas subterráneas, posiblemente aderezado por el exceso de cortisol que su cerebro no inhibía en ausencia de Chucky. Pero por fin estaba allí, alcanzó el Sector V, en contraste a Happy Valley aquella era una zona completamente cerrada, sin vistas al cielo, industrial, gris y óxido por doquier. Tenía que buscar a D.K., la joven hacker que le suministraba regularmente las sustancias ilegales. En cuanto se ubicó, se dirigió hasta su pequeño apartamento, si es que a aquel cubículo se le podía llamar así. D.K. no se sorprendió, pero sí le preguntó si es que tenía día libre como a veces disfrutaban los habitantes de Happy Valley, cosa impensable para nadie en el Sector V. La cara sucia de Chuck le hizo pensar a D.K. que ese no era el caso y cuando estaba a punto de abrir el armario donde guardaba los productos para vender, Chuck la agarró, le puso bruscamente la placa madre de Chucky en la mano y le dijo: —Necesito saber qué ha pasado estas últimas 48 horas. D.K. con sorpresa agarró la placa y tras un momento de vacilación la introdujo en su computador, miles de líneas de texto verdoso en un fondo negro no paraban de bajar por la pantalla a toda velocidad cuando se oyó un -Eureka! Y entonces lo vio, no lo podía creer, la imagen mostraba a Chuck con un bate de béisbol atacando vehemente a Chucky. Pero por qué, por qué razón iba Chuck a hacer eso? D.K. le mostró un mensaje de Chucky en su bandeja de salida conectada a NetCorp. Chucky estaba a punto de denunciarle por abandono.  Eso lo hizo recordar, llevaba meses planeándolo, no podía más, su vida insulsa en Happy Valley lo estaba matando, cada día era igual que el anterior, y necesitaba huir, quizá al Sector V o quizá más allá, aunque nunca se había planteado que había más allá hasta hoy. Pero allí estaba, ahora era libre y además tenía la placa de Chucky al que podría resucitar en cualquier formato. 

Seguro que para esa hora ya le estarían buscando así que le dijo a D.K. : - Por todos mis créditos me desconectarías de la red?

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